Los orígenes de Granada – Parte 4: El al-Ándalus previo al Reino Nazarí 🕌

Y llegó el momento que, suponemos, todos estabais esperando. Sí, efectivamente, ya toca hablar de la etapa más conocida y, al menos para mí, más fascinante de la historia de Granada: la musulmana. Y para comenzar, tiene que quedar muy claro qué era al-Ándalus.

Para saber qué era al-Ándalus tenemos que retroceder hasta el año 711 d.C., año en el que los musulmanes llegaron a la Península Ibérica, a la que denominaron precisamente con ese nombre, el de «al-Ándalus«.

Estos primeros años (incluso siglos) de al-Ándalus, y de Granada dentro de su órbita, son bastante complejos y por lo general bastantes oscuros y desconocidos. Pero aquí estamos nosotros para aportar un poquito de luz a estos años tan fascinantes de nuestra historia. Intentaremos hacerlo de la forma más amena posible, pero si quieres profundizar en este tema, siempre puedes contar con nosotros y acompañarnos en algunos de nuestros tours guiados por la ciudad.

1. ¿Qué fue al-Ándalus?

Tras el nacimiento del Islam en el siglo VII con el profeta Mahoma, los musulmanes iniciaron una rápida expansión territorial desde la Península Arábiga que los llevó a conquistar el próximo oriente, India, Asia central y el norte de África, consiguiendo llegar a la Península Ibérica, como ya hemos dicho previamente, en el año 711. Aquí se enfrentaron a los visigodos -quienes se encontraban inmersos en una importante crisis política-, conquistando prácticamente todo el territorio hasta el sur de Francia, donde fueron derrotados por Carlos Martel en el año 732 en la Batalla de Poitiers.

Mapa de al-Ándalus en el añ0 732, durante su máxima extensión
Mapa de al-Ándalus en el año 732, en su máxima extensión

Las fronteras de al-Ándalus se fueron alterando a lo largo del tiempo por diversos motivos. Uno de ellos fue la formación de distintos estados islámicos; el otro motivo, las conquistas de estados cristianos que desde el norte fueron apropiándose de territorios hasta 1492, año en el que los Reyes Católicos conquistaron el último estado islámico de al-Ándalus: el nazarí, artífice de la construcción de la Alhambra (sin duda orgullo y joya de la corona de la ciudad de Granada) que, lógicamente, ocupará bastantes posts de este blog.

Entre los estados islámicos que se sucedieron en al-Ándalus primero hay que destacar al emirato y después al califato de Córdoba, siendo este último un momento de máximo esplendor cultural. Le sucedieron distintas Taifas o reinos menores con capitales en ciudades como Zaragoza, Toledo, Sevilla, Málaga y Badajoz. Posteriormente volvieron a unificarse bajo el mando de los almorávides y almohades, en este caso dependiendo de Marrakech (ciudad situada en el actual Marruecos), capital política de ambos imperios.

Estos sucesos políticos nos muestran una realidad histórica de lo más compleja dentro de la cual fue naciendo una sociedad que mezclaba tanto las culturas anteriores, visigoda e hispanorromana, como las influencias que llegaban desde los territorios orientales del Islam.

La religión predominante y oficial de al-Ándalus fue el Islam, aunque se permitió la práctica y la existencia tanto del judaísmo como del cristianismo, con periodos de más tolerancia y también de más intransigencia. Eso sí, evidentemente hubo trasvases: muchos cristianos se convirtieron al Islam denominándose muladíes, mientras que los que mantuvieron su fe cristiana se conocieron como mozárabes. Ahora bien, el conjunto de la población adoptó formas de vida y costumbres musulmanas y el culto cristiano no podía manifestarse públicamente.

2. Emirato y Califato de Córdoba

Durante la segunda mitad del siglo VIII se produjo una ruptura dinástica en el imperio islámico que acabó con los Omeyas, que gobernaban en Damasco, y con el posterior ascenso al trono de los Abbasíes, que se asentaron en Bagdad.

Abderrahman I, llegó a al-Ándalus y creó un nuevo estado en el año 756 con base en Córdoba, que se llamó Emirato de Córdoba, independiente administrativa y políticamente del Califato de Bagdad, aunque manteniendo con este cierta unidad.

Sin embargo, el verdadero organizador del Emirato de Córdoba fue Abderrahman II, quien se encargó de poner los poderes en manos de los visires. Durante estos años, la islamización fue bastante rápida en territorio ibérico y el número de mozárabes se redujo considerablemente.

En el año 929, cuando la política del emirato ya estaba en total decadencia, un príncipe omeya que había huido de Damasco, Abderrahman III, intentó acabar con las sublevaciones y demás conflictos y se proclamó califa, dando paso así al llamado Califato de Córdoba.

Durante el gobierno de Abderrahman III y el de su sucesor al-Hakam II, al-Ándalus vivió algunos de sus momentos de mayor esplendor, llegando a albergar su corte a importantísimos científicos, poetas y filósofos de la época.

Durante estos años se construyeron y ampliaron obras que aún hoy siguen siendo emblema de la arquitectura de al-Ándalus, como son la ciudad palatina de Madinat al-Zahra (Medina Azahara, en Córdoba), la Mezquita de Córdoba, la Giralda (alminar de la mezquita mayor de Sevilla), el palacio de la Aljafería de Zaragoza, los baños del palacio de Villardompardo en Jaén, la Alcazaba de Málaga, la Torre del Oro de Sevilla, o el ribat de Fuengirola (Málaga) como ejemplos más significativos.

Madinat al-Zahra (Medina Azahara, Córdoba)

Durante aquellos años también se mantuvieron contactos con las grandes cortes de aquel momento, tanto del mundo islámico como con Bizancio y otros poderes europeos.

Las ciudades en al-Ándalus conocieron en esta época un enorme desarrollo gracias a los grandes mercados (zocos), donde se vendían tanto productos procedientes de Oriente como los producidos en las zonas rurales del entorno. Los zocos mostraban mercancías que llegaban de lugares muy lejanos a través de las caravanas que atravesaban todas las tierras del Islam. Incluso, desde las grandes ciudades, se exportaban productos de lujo como cerámicas o sedas a los territorios del norte de Europa y a todo el Mediterráneo.

Los conejos y las gallinas eran muy consumidos en la gastronomía de al-Ándalus. El pescado no debió tener un papel importante en la dieta andalusí, pero las especies más capturadas eran la sardina y el atún. Aunque se consumía carne, pescado, legumbres y frutas, el producto base de la alimentación en al-Ándalus era el pan. Los alimentos se cocinaban con aceite y hierbas aromáticas como el orégano y especias como la pimienta o el comino. Dentro de la gastronomía andalusí, los dulces eran muy apreciados, como el arroz dulce con canela o los pasteles hechos con frutos secos y miel.

A nivel agrícola, con al-Ándalus llegaron nuevas variedades de alimentos como el arroz, la berenjena y la caña de azúcar, complementando los cereales que ya se cultivaban con anterioridad. Estos cultivos aumentaron la diversidad de la gastronomía de estos territorios y, además, consiguieron una mayor producción agrícola al desarrollar los sistemas de regadío heredados de la época romana y visigoda.

La literatura, la música, la medicina y las ciencias jurídicas, que se enseñaban en las Madrazas (universidades islámicas), alcanzaron mucha importancia y nivel, conservándose estos conocimientos en bibliotecas por todo al-Ándalus, como la del califa Al-Hakam II en Córdoba, ayudándose de la generalización del uso del papel llegado de China.

Esta alta cultura de al-Ándalus fue precisamente la que se encargó de transmitir los conocimientos de la antigüedad clásica mediterránea (Grecia y Roma), además de otros venidos de oriente, influyendo en Europa y sirviendo como base para el posterior desarrollo del Renacimiento Europeo, momento con el que se inicia la historia moderna.

3. Los reinos de Taifas

Después de más de veinte años de fitna, o guerra civil, el califato omeya llegó a su fin. Fue este el momento en el que varias provincias y varios jefes locales de al-Ándalus se independizaron y crearon cortes que poco tuvieron que envidiarle al esplendor de Córdoba. Es así como surgieron los reinos de taifas (muluk al-tawa’if), destacando las taifas de Toledo, Zaragoza, Granada, Almería o Sevilla entre otras muchas.

Pero los reinos de taifas no convivían solos en la Península Ibérica: no nos podemos olvidar de los reinos cristianos, que iban además avanzando lentamente en la Reconquista y que durante estos años obtuvieron grandes victorias frente a al-Ándalus, como la de Alfonso VI en 1085, cuando se hizo con la ciudad de Toledo.

4. La Taifa de Granada

En el año 1013 había surgido la Taifa de Granada, un reino independiente dentro del territorio de al-Ándalus, siendo cronológicamente una de las primeras taifas de la Península Ibérica (recordemos que los reinos de taifas comienzan a surgir con la desintegración que empezó a sufrir el Califato de Córdoba en el año 1009).

La familia bereber Banu Ziri, con Zawi ben Ziri a la cabeza, se hizo con el control de Medina Elvira en 1013, constituyendo así lo que hoy definimos como Taifa de Granada. Pero la realidad era que la ciudad de Elvira se encontraba en un lugar de difícil defensa –seguramente situada entre los municipios de Atarfe y Pinos Puente– por lo que Zawi ben Ziri tomó la decisión de trasladar la capital del reino de taifa a Madinat Garnata, la actual ciudad de Granada.

Esta nueva dinastía, la de los ziríes, se instaló en la colina del Albaicín, en la zona en la que hoy encontramos el centro del popular barrio, donde ya existían edificios y viviendas tardorromanas. Gracias a las excavaciones, sabemos que los ziríes «limpiaron» la zona, demoliéndolo todo pero utilizando los restos como material constructivo. A finales del siglo IX ya estaba urbanizada la mayor parte de la colina, rodeada por supuesto de una muralla de la que hoy conservamos un tramo considerable.

Vista del Albaicín desde la Alhambra

La ciudad de Granada se abastecía de agua gracias a la Acequia de Aynadamar (construida en aquella época y que llevaba agua desde Alfacar para acabar almacenada en aljibes urbanos) y gracias a la coracha del Darro (de la que hoy conservamos restos como el Puente del Cadí). De aquella época también es la construcción de la Acequia Gorda, que se usaba entonces para regadío, no para abastecimiento.

La ciudad en época zirí ocupaba una extensión de 75 hectáreas. Unas 4.400 casas ocupaban toda la colina del Albaicín, repartidas en diferentes barrios, siendo posiblemente el más importante el conocido como Harat al-Qasaba (donde hoy podemos encontrar el Mirador de San Nicolás y la actual Mezquita Mayor). Sin embargo, también existían barrios al otro lado del río Darro, en la colina que posteriormente ocuparía la imponente Alhambra.

Aquí, contemplo el barrio del Albaicín desde la Torre de las Armas de la Alhambra

En 1019, Zawi abandonó Granada con la intención de hacerse con el gobierno de su ciudad natal, la región norteafricana de Ifriquiya, aprovechando la muerte del rey y la minoría de edad de su heredero. Pero esta decisión de Zawi lo llevó a perder el trono de la Taifa de Granada a manos de su sobrino Habús ibn Maksan. Y bueno, a raíz de esto, también la muerte por envenenamiento

Sin embargo, aunque el reinado de Habús ben Maksan comenzó de una manera algo truculenta, fueron años en los que se vivió un gran desarrollo político cultural y económico en la Taifa de Granada. Un gran protagonista de esta época fue el judío Samuel ibn Nagrela, que llegó a ser nombrado visir en 1030 y que fue convirtiéndose progresivamente en el verdadero gobernante de la taifa hasta su muerte en 1057.

A Habús ben Maksan le sucedió su hijo, Badis ibn Habús, quien en 1038 se enfrentó a Zuhair, rey de la Taifa de Almería, lo que le permitió al monarca zirí hacerse con una buena parte del territorio de su taifa vecina. No fue la única gran victoria de este rey, ya que también frenó a Abú al-Qasim, rey de la Taifa de Sevilla, con la ayuda de la Taifa de Málaga y la de Badajoz.

En el año 1057, Badis ben Habús logró también conquistar la Taifa de Málaga, uniéndola a su reino. Allí colocó como gobernador a su hijo, Buluggin ibn Badis, quien por cierto nunca llegó a sucederlo en el trono granadino porque fue envenenado en 1064. Parece ser que el artífice de esto fue Yusuf ibn Nagrela, que había sucedido a su padre Samuel como visir. Esto empieza a parecerse muchísimo a Juego de Tronos

Este hecho colocó al segundo hijo de Badis, Maksan ibn Badis, como heredero al trono. Pero de nuevo entraron en escena Yusuf ibn Nagrela y sus intrigas, y Maksan acabó desterrado en Jaén, donde se declaró rey independiente.

Ni la distancia pudo evitar que Nagrela siguiera conspirando contra él y, en 1066, llegó a un acuerdo con el rey de la Taifa de Almería, Mohammed ibn Ma’n al-Mu’tasin para que se hiciera con Granada. Esta conspiración llegó a oídos del pueblo, que lógicamente no se quedó de brazos cruzados: se levantó y asesinó al visir Yusuf ibn Nagrela y a la mayor parte de la población judía de la ciudad (hablaremos de este hecho próximamente).

A todo esto, Maksan ya había perdido Jaén a manos de los sevillanos y se hallaba refugiado en la Taifa de Toledo. Pero Badis ibn Habús necesitaba nombrar a un heredero. El elegido fue su nieto, Abd’Allah ibn Buluggin, que comenzó a reinar en el año 1073.

En el año 1085, el rey cristiano Alfonso VI tomó Toledo. Esto provocó que el Abd’Allah a la cabeza de la Taifa de Granada junto con los reyes de las taifas de Sevilla y Badajoz pidieran ayuda y auxilio a los almorávides, que entraron en la Península Ibérica en 1086 a través de Algeciras y consiguiendo derrotar a Alfonso VI en la Batalla de Zalaca.

Después de esta victoria, los almorávides comprobaron la debilidad de las taifas después de tantas disputas. Así que se enfrentaron a ellas y lograron conquistar Granada en el año 1090.

5. Los almorávides y los almohades

Mientras todo esto ocurría en la Península Ibérica, a finales del siglo IX, en la zona del Magreb occidental, había surgido un nuevo movimiento político y religioso dentro de una tribu bereber del sur, la tribu de los Lamtuna, que acabaron fundando la dinastía almorávide.

Acabamos de ver en qué condiciones se hallaba al-Ándalus ante el avance cristiano, razón por la que tuvieron que pedir ayuda a los almorávides, que además habían fundado la ciudad de Marrakech sobre el año 1070. A la cabeza iba Ibn Tashufin, quien, junto con sus hombres, pronto logró acabar con los reyes de las taifas y gobernar al-Ándalus.

Durante el dominio almorávide en Granada se amplió el recinto amurallado y se abrieron puertas como la Puerta de las Pesas y Bib-Albunaida (Puerta Monaita), ambas en pie aún hoy día, además de edificaciones como las Torres Bermejas. A finales del siglo XI y comienzos del XII, se construyeron dos paseos extramuros destinados al ocio de los granadinos: la Alameda de Mu’ammal (en lo que hoy es el Campo del Príncipe en el Realejo) y la Nayd (situada supuestamente en la zona de las actuales Vistillas de los Ángeles y el Barranco del Abogado).

Puerta de las Pesas. Y un bar… (será por bares en Granada…)

Sin embargo, Ibn Tashufin no pudo evitar que durante su gobierno los cristianos siguieran obteniendo importantes avances. Además, los almorávides se vieron amenazados por un nuevo movimiento religioso surgido, de nuevo, en el Magreb: los almohades.

Esta nueva dinastía, encabezada por Ibn Tumart, pronto fue capaz de derrocar a sus predecesores. Desde Marrakech gobernaron y se hicieron con el poder de al-Ándalus, dándole cierta estabilidad y prosperidad económica y cultural. Los almohades fueron grandes constructores y se rodearon también de lo más selecto en cuanto a literatos, científicos y demás hombres cultos de la época. Finalmente, instalaron su capital en Sevilla.

Durante el dominio almohade, la estructura urbana de Granada no sufrió demasiados cambios. Sin embargo, los almohades nos dejaron edificios de bastante interés como el Alcázar Genil o el Palacio de Dar al-Bayda, identificado por algunos autores como el actual Cuarto Real de Santo Domingo. También amurallaron arrabales del este de la ciudad, donde hoy podemos encontrar el pintoresco barrio del Realejo. De esta época también datan la ampliación del cementerio situado junto a la Puerta de Elvira o la apertura del nuevo cementerio del Campo del Príncipe.

De hecho, obras posteriores como la Alhambra serían paradigmas del llamado arte nazarí, un desarrollo artístico que partiría en buena medida del arte almohade, que como vemos es un capítulo imprescindible para comprender el punto álgido del arte islámico en Granada.

Cuarto Real de Santo Domingo

Sin embargo, esta dinastía comenzó a conocer su declive a partir del año 1212, cuando sufrieron una gran derrota en la Batalla de las Navas de Tolosa frente a los ejércitos cristianos de Aragón y Castilla.

Lo que vino después, a muchos os va a sonar… Pero lo dejaremos para otra ocasión…

Guía oficial de turismo e intérprete del Patrimonio en Granada, España

Maribel Contreras Sola

Guía Oficial de Turismo por la Junta de Andalucía GT/03682, Licenciada en Filología Inglesa y Máster en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera, por la Universidad de Granada (UGR).

Mi trabajo consiste en convertir Granada en un libro abierto al visitante, en la divulgación rigurosa del conocimiento que creo, son factores que han marcado y definen mi experiencia laboral. Amo escribir acerca de Granada, es una forma de vivirla más intensamente y más personal.

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    2 comentarios en «Los orígenes de Granada – Parte 4: El al-Ándalus previo al Reino Nazarí 🕌»

    1. De todas las personas, oriundas de muchas ciudades, que he conocido aprecio el singularmente enraizado de las y los granadinos con su tierra. Siempre me ha causado admiración el amor que sentís y el orgullo con que lo expresáis. Hacéis que la ciudad sea mágica y nos sintamos dentro de una deliciosa mezcla de placeres sensoriales. La cultura, te rodea y abraza. La sientes y cada persona es un faro de historias y leyendas Aquí a esta web llegue casi por casualidad. Y simplemente os diré que me enamora el amor que se os nota en cada palabra en la que me contáis vuestra tierra. Desde Alicante, ciudad que ya perdió hace mucho su identidad ,mi felicitación y mi respeto y también mi agradecimiento por permitirme leer cada noche un rincón diferente, una leyenda distinta de una ciudad que embruja, pero que a través de vuestros ojos se entiende y te enamora. Nada me parece más grato que todos y cada los tours que ofrecéis. Debe ser un placer y una gozada Mejor que el prozac . Mi enhorabuena Maribel y compañía y gracias por dejarme ver vuestros conocimientos de una prodigiosa ciudad que en su momento no supe saborear. Gracias

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      • ¡¡Muchísimas gracias!! No te imaginas la ilusión que nos hace leer tantos piropos hacia nosotros, hacia nuestra ciudad y hacia nuestro trabajo. Y ya ni hablamos de la ilusión de saber que nuestros posts os parecen interesantes, porque solo así podemos seguir motivados para contaros muchas cositas más. De nuevo, ¡mil gracias!

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