Enamorados de Granada. Parte 2: Mohammed I, al-Ahmar

Hablar de la creación del reino Nazarí de Granada es imposible sin conocer primero un poco la figura del que fue su fundador, Abu Abd Allah Mohammed ibn Yusuf ibn Mohammed ibn Ahmad ibn Mohammed ibn Jamis ibn Nasr ibn Qays al-Jazrach al-Ansari (o lo que es lo mismo, al-Ahmar), que acabó siendo el primer sultán de la dinastía nazarí, reinando como Mohammed I (mucho más fácil de recordar).

1. ¿Quién fue y cómo llegó a emir Mohammed I?

Nacido en 1195, Mohammed pertenecía por rama paterna a la familia de los Banu Nasr y era originario de Arjona (en la actual provincia de Jaén), donde se dedicaba a la gestión de la agricultura y a la defensa de las fronteras en un momento crucial en el que en al-Ándalus había un vacío de poder importante.

Busto de Mohammed I en Arjona, Jaén

Fue un guerrero valiente, un hombre esforzado, firme, algo rudo, sobrio, intrépido, buen amigo, bienhechor y sencillo. Era tan sencillo que remendaba sus sandalias y prefería la vida campestre. Es de destacar también, que fue el mismo Mohammed quien se ocupó directamente de sus finanzas.

Gracias a su carisma y a su gran capacidad militar, pronto consiguió ganarse la confianza de sus conciudadanos, que lo proclamaron emir en Arjona tras la salida de la oración comunitaria del viernes 16 de julio del año 1232. Tuvo por título al-Galib bi-llah (según la traducción que José Mª Casciaro Ramírez y Emilio Molina López hacen de ibn al-Jatib, el Vencedor con Dios).

De esta manera comenzaba la andadura y la historia del reino Nazarí, al que un año más tarde, en 1233, se sumaban Jaén y Porcuna. El emir nazarí trasladó desde Arjona a Jaén su capital, por estar más alejada de la frontera, instalándose en la que era su alcazaba, el actual castillo de Santa Catalina.

Castillo de Santa Catalina en Jaén

En 1234 se declaró vasallo de la taifa de Córdoba, pero, en 1236, Fernando III ‘El Santo la conquistó. Lo que hizo al-Ahmar fue convertirse en vasallo del rey castellano para poder conservar su independencia a cambio de pagar al castellano un estipendio anual o paria, además de prestar y recibir ayuda militar en caso de necesidad.

Entre los años 1237 y 1238 se produjeron tres adhesiones importantes al reino: Granada (con las importantes Baza y Guadix incluidas), Málaga y Almería. Mohammed I eligió a la primera de ellas como última capital de su reino, por estar orográficamente más resguardada (y ser, por lo tanto, más inaccesible), por tener mayor peso político, y también por contar con salida al mar.

2. Mohammed I en Granada

Fue el día 12 de mayo del año 1238 cuando Mohammed I entró en la ciudad y fue investido emir por los granadinos.

La posición de Granada y su ubicación geográfica (con Sierra Nevada como barrera natural), ayudó a extender el reino, permitiendo que floreciera y se convirtiera en un punto de intercambio comercial entre la Europa medieval y el Magreb. Granada, además, proporcionó por aquel entonces refugio a los musulmanes que huían de la Reconquista (a medida que avanzaba la conquista castellana, muchos andalusíes decidieron huir hacia el sur de la península).

Mohammed I consideraba el viernes día de buen augurio, ya que era viernes cuando se proclamó emir en Arjona, era viernes cuando conquistó la ciudad de Jaén y también era viernes cuando fue proclamado en Granada. Por esta razón, Mohammed I repartía limosna a los pobres e indigentes de la ciudad cada viernes.

Aunque al principio Mohammed I se estableció en la que había sido la sede del poder local hasta entonces, el palacio de Badis ibn Habus (reconvertido más tarde en el Palacio de Dar al-Horra), del siglo XI, muy pronto comenzó a buscar una ubicación más elevada. Es la que encontró en La Sabika, una colina de difícil acceso, junto al río Darro, y rodeada de bosque. En esta colina había unas fortificaciones precarias que databan del siglo IX bajo el nombre de la Alhambra.

Palacio de Dar al-Horra

Una vez allí, inspeccionó todos los cimientos y levantó unas fortificaciones que se convirtieron en su sede de gobierno y que son lo que hoy conocemos como la Alcazaba, dentro del recinto monumental de la Alhambra. Además, llevó agua hasta allí desde el río Darro para que este área fuese habitable (para lo que fue necesaria la creación de un sistema hidráulico). Esto nos hace evidente la intención de Mohammed I de instalarse en la colina de la Sabika.

Efectivamente, todo comenzó en la Alcazaba, que no es otra cosa que el germen de la ciudad palatina en la que se acabó convirtiendo la Alhambra, que acabaría siendo, sin duda, joya de la corona del patrimonio granadino. Toda la Alcazaba, por cierto, se construyó con la técnica de tapial que ya conocéis…

En el interior de la Alcazaba no solo se instaló la guarnición, sino que también lo hizo el mismo emir durante estos comienzos de la dinastía. Junto con la popular Torre de la Vela, la Torre del Homenaje es la torre más famosa y más importante de la Alcazaba, sirviendo incluso, como decíamos, de morada y de salón real al emir. Sin embargo, no parece haber existido un palacio en el sentido más estricto de la palabra durante esta primera etapa del Reino Nazarí de Granada.

Alcazaba de Granada

Por lo tanto, la Alcazaba es un edificio que va más allá de lo meramente defensivo, aunque posteriormente, con el desarrollo de los espacios palaciegos (como iremos desgranando poco a poco), la Alcazaba volvió a este origen castrense, quedando los palacios como única residencia de la familia real nazarí. Pero eso ya es otra historia…

3. El reinado de Mohammed I

Mohammed I concedía a la gente una audiencia general (machlis am) dos días a la semana, donde se denunciaban las injusticias, le eran comunicadas peticiones, le recitaban los poetas, recibía a los embajadores y consultaba a sus diferentes consejeros. A estas audiencias acudía la flor y nata de la corte nazarí, los cadíes y los altos funcionarios del servicio real.

Mohammed I tuvo tres hijos varones con su esposa Aixa (no, no es la Aixa famosa): el heredero, Mohammed (que reinó como Mohammed II), y dos príncipes, Farach y Yusuf, que murieron antes que su padre.

Mohammed I tuvo un reinado bastante largo, ya que reinó en Granada desde el año 1238 hasta que murió, el 20 de enero el año 1273, al caer de su caballo al volver a la Alhambra. Fue enterrado en el cementerio de la Sabika, porque el cementerio real (Rawda) aún no existía.

Mohammed I fue el primero de los 22 emires que reinaron en Granada. Poco imaginaría sobre las intrigas palaciegas que sus descendientes vivirían… Estad atentos, porque esto no ha hecho más que empezar…

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