El tapial en Granada, del siglo XI a 2020 👷🏽

El tapial, una de las técnicas más antiguas del mundo

Entendemos por tapial un tipo de técnica constructiva modular mediante el empleo de un encofrado en cuyo interior se vierte tierra cruda, apisonada posteriormente por tongadas (capas de un determinado grosor) a fin de obtener resistentes y sólidas estructuras de toda clase.

Se trata de una técnica denominada pisé, de gran simplicidad técnica salvo en lo que tiene que ver con el conocimiento de los materiales a mezclar, cuya composición y condiciones de humedad deberán permitir la perfecta compactación de la tierra, el verdadero secreto que explica que estas estructuras desafíen el paso de los siglos.

Tiempo inmemorial: tenemos certeza de que el tapial ya se empleaba en el Neolítico, aunque sus más antiguas manifestaciones sean de dos mil años atrás y se hallen en China, en el valle del Río Amarillo, empleándose sobre todo en la base de los edificios, haciéndolos más resistentes.

Por otra parte, existen estructuras fabricadas con tapial procedentes de la Antigüedad, desde Mesopotamia al norte de África o en la Edad Media islámica hasta el día de hoy. En la Península Ibérica encontramos evidencias que datan de los siglos II y III, aunque una más generalizada implantación de la técnica comience a partir de 711, con motivo de la expansión del Islam, pasando a ser parte del acervo arquitectónico peninsular, perdurando hasta fechas más recientes, sobre todo en el medio rural.

Protección paisajística: los materiales que se emplean en el tapial se toman directamente del suelo de cada localidad por lo que será normal que sus tonos se fundan con los del entorno natural de los que procede, sin provocar gran distorsión y permitiéndonos preservar el paisaje sin generar contaminación visual.

Suele suceder que los materiales de las caras exteriores de los muros sufran oxidación o deterioro cuando no se hayan protegidos, tomando un color tostado, manteniéndose tonos más claros dentro de la propia estructura. Más abajo veremos que algo así sucede con la Alhambra y las murallas de Granada.

Unidad de medida: el tapial funciona además para medir tanto la altura como la longitud de una estructura, con mayor exactitud, a decir verdad, en cuanto a la altura, pudiéndose decir que un tapial equivale a un antepecho; dos, a un dintel de puerta o ventana, y tres o cuatro tapiales se corresponderían con un techo.

Ténica de futuro: el tapial vuelve a emerger fuertemente con la puesta en valor de la ecología y la necesidad de adecuar el hábitat humano al medio -y no lo contrario- y la posibilidad de construir tapias rápidamente gracias a herramientas sofisticadas que permiten una rápida y más efectiva compactación de materiales.

Nota del autor: me estoy enamorando de la biblioteca de Valverde de Burguillos (gracias a la Asociación Dehesa de la Tierra)

Además, no olvidemos que muchos materiales de construcción de origen industrial, no sólo contienen compuestos que son nocivos para la salud, sino que no aseguran una durabilidad tan continuada como la que el tapial ha demostrado poseer.

Así, podemos afirmar que el ser humano sigue apegado a su técnica ancestral, a la que implica en asuntos tan de actualidad como la lucha contra el cambio climático o la propia innovación en materia de diseño arquitectónico.

Índice rápido de contenidos:

1 El tapial en la ciudad de Granada

Granada sienta sus raíces en tiempo muy remoto, hay que tener en cuenta que por su territorio han pasado todas las épocas de nuestra Prehistoria e Historia, dejando huella hasta donde sus vestigios hayan podido sobrevivir al tiempo.

Si tratamos aquí el tapial es debido a que buena parte de los edificios históricos más singulares de Granada se han fabricado a partir de esta técnica o incluyen alguna reforma o aditamento así realizado. Hablar de Granada y olvidarnos del tapial es, a todas luces, asunto grave.

Aunque consten tapias anteriores al período, los vestigios más importantes corresponden a la llegada del Islam a la Península, que como ya hemos mencionado, es cuando se generaliza la ténica.

1.2 Las épocas del tapial en Granada

Es momento de recordar que hasta no hace mucho -si pensamos con la cronología histórica delante- la moneda, los pesos, medidas y otros factores similares, tenían una influencia local.

Como hemos evolucionado a áreas económicas enormes, las medidas y las monedas se han estandarizado, así como la técnica conoce normas de calidad internacionales. Nada de esto habría, claro está, en la Edad Media.

Así, el tapial en Granada puede considerarse una de las máximas expresiones de la autenticidad de esta ciudad, siendo una técnica que toma sus materiales directamente de su geografía para cumplir la regla número uno de todas las construcciones: reducir los costes al mínimo.

Las tapias más antiguas de época árabe corresponderían al siglo VIII, la época temprana de la dominación árabe, encontrando las modificaciones más características mucho más tarde, a partir del siglo XI, desde el gobierno de los Ziríes (1013-1163) a la última etapa, la de los monarcas Nazaríes (1232-1492) a quienes debemos nada menos que la Alhambra.

Encontramos tapial de hormigón de cal en la cima de la colina del Albaicín, tras las reformas acometidas en la Alcazaba Qadima (Vieja), el verdadero corazón ancestral de la ciudad, que pasaría a ser en época zirí la Alcazaba Gidida (Nueva) y encontrando tapia real -nada que ver con la valenciana, que emplea ladrillos- en las murallas de este mísmo período.

El tapial calicostrado será la ténica más común en época Nazarí, y en todos los casos, todas las paredes habrían de protegerse finalmente con una finísima capa de mortero rico en cal, que todavía hoy podemos apreciar parcialmente en la Torre del Homenaje de la Alhambra.

Uno de los materiales más importantes en Granada es el “conglomerado Alhambra” que destaca por su composición de arcilla roja que caracteriza a la colina homónima y que se revelaría óptimo para la construcción de tapias.

Si quieres ver por ti mismo evidencias de esta técnica en Granada, te invitamos a conocerla de primera mano en nuestras visitas guiadas a la Alhambra y al barrio del Albaicín, porque para explicar ambos espacios el tapial es tema ineludible.

Tras la conquista cristiana de 1492, se mantendría el uso de la técnica, desplazada no obstante por la irrupción del modo de construir hispanocristiano. No obstante, es posible encontrar técnicas mixtas que datan incluso del siglo XX.

2 Los materiales empleados en el tapial

2.1 La tierra cruda, el componente esencial

La técnica del tapial emplea esencialmente tierra cruda, un material que generalmente abunda en casi todo el planeta y cuya composición variará dependiendo de la zona geográfica en la que emprendamos nuestra obra.

Además, dicha tierra debe contener un componente arcilloso, que hará las veces de aglomerante y exige añadir arena o fibras cuando la arcilla es demasiada y otros conglomerantes en caso de ser escasa. La humedad de la mezcla debe estar especialmente controlada por la sensibilidad de la arcilla a este elemento.

La tierra del tapial se obtiene tras haber retirado la capa vegetal del suelo para después exponerla a la intemperie hasta conseguir la pudrición de cualquier resto orgánico que pudiese contener, aunque en algunos determinados tapiales veamos que se añaden fibras para mejorar la fricción de la mezcla durante el compactado.

Hay muchos tipos de tapia que vienen definidos por la mezcla con otras materias que sirven de aglomerante a la tierra cruda, tal que la cal o las cenizas, cuyo ejemplo podemos encontrar en tapias andalusíes medievales.

2.2 La estructura del tapial

Tapial Adobe Wall or Cob Wall como técnica constructiva en la Alhambra y Granada

Esto es un tapial, aunque se confunda su nombre con su resultado final: la tapia

Encofrado, armaje, marco, cajón o jarcia son otras denominaciones del tapial, técnica creada a partir de las dimensiones humanas, que nos permiten conseguir grandes estructuras sin utilizar andamios, además de poder reutilizar sus muy variadas piezas, que describiremos más adelante.

Debemos tener en cuenta que la forma resultante es justamente la del tapial, pudiendo “leer” la presencia del molde en la estructura resultante no sólo los característicos agujeros, sino los restos de madera o clavos que por circunstancias hayan podido quedarse encastradas en la estructura.

De otra parte, las medidas del tapial deben estar ajustadas a las humanas, de forma que puedan ser transportadas sus piezas por dos o tres operarios, debiendo su altura garantizar que se pueda apisonar la tierra en su interior, en cualquier caso, los cantos superiores del tapial deben estar siempre por debajo de los codos de una persona.

También debemos tener en cuenta que el tamaño de las piezas que conforman el tapial varían según cada región, ya hemos dicho que no había normalizaciones, como hoy en día, y que dichas piezas conforman el encofrado mediante el encaje a presión de sus piezas o el claveteado de otras, como enseguida veremos.

2.3 Despiezamos un tapial

La aguja es una de las piezas más importantes del tapial

Agujas y cuñas

De madera o metal, las agujas son las barras horizontales que atraviesan el muro y sustentan el tapial, se trata de uno de los elementos más importantes. Una vez vertida y apisonada la mezcla, se desmonta el tapial, pudiéndose sacar las agujas de la nueva pared. Esto genera los agujeros o mechinales tan típicos de las tapias, que se podrán tapar o no con mortero.

Las cuñas mantienen fijados los codales y las cuñas a presión.

Sólo en muros muy gruesos se instalan “medias agujas” de no más de 30 cms, que no atravesarían el muro y con el extremo interior clavado a la base y sin poder retirarse una vez acabada la obra, en las murallas de Granada debieron existir muchos ejemplos de ello.

Costales o costeros

Ensamblados con las agujas, sostienen verticalmente el tapial, su canto superior se ata con cuerdas tensadas en torniquete, o bien con otra pieza de madera, evitando que se abra el tapial.

Cuando se crea la base del muro, a veces se emplean como postes y no se precisan agujas, pero si estas se emplean, se han de abrir hoyos para ensamblar los costales en las agujas.

Los costales van clavados desde la cara interior del tapial.

Codales

Estas barras de madera se encajan dentro del tapial, evitando que se cierre el encofrado y se mantenga un espesor regular en todas las partes del muro. También puede valer para sujetar la frontera o compuerta.

Una vez que la mezcla alcanza la altura de los codales, se deberán retirar estos, a fin de cuentas, la masa ya hace el trabajo de estas piezas.

3 La construcción de una estructura de tapial

Proceso de apisonado de la tierra como parte de la ténica del tapial

La imagen nos muestra al pisón en acción, compactando la última tongada de tierra

El tapial no deja de ser una forma que se va a llenar de material, ya hemos dicho que este varía condicionado por muchos factores, pero en esencia se trata de verter la mezcla e ir apisonándola, cosa que diferencia a la técnica del tapial de otros modos de encofrado.

Será importante tener en cuenta que normalmente se cimentaban las estructuras con argamasa o mampostería recubierta por morteros de cal.

El utensilio empleado en esta tarea es el pisón, que deberá pesar menos de 12 kg y del que existe un buen número de variaciones dependiendo de las necesidades que plantee la obra. En cualquier caso, el objetivo es “prensar” el material de modo que no quede ningún minúsculo espacio.

El golpeo del pisón contra la mezcla, realizado por uno o dos tapiadores, genera un ruido descrito con la onomatopeya “tap”, de donde procede el vocablo “tapial”. Se percute de modo estático o de manera rítmica, generando una vibración. El estado de perfecta compactación lo conoce el tapiador por su sola experiencia: cuando el sonido cambia, podemos dejar de golpear.

El material se va añadiendo por tandas o tongadas de unos diez centímetros de espesor, de modo que se pueda ir compactando y generando una composición regular. Aquí la cantidad de agua juega un papel fundamental, no debiendo rebasar una proporción del 12%.

¿Cómo sabemos si la cantidad de agua es la adecuada? Simplemente debemos apretar la masa con las manos y comprobar que mantenga la forma resultante, para luego lanzarla a un metro de distancia y comprobar que se rompe en trozos pequeños: ni ha de quedar aplastada ni tampoco hacerse polvo, es decir: que ni debe estar mojada en exceso ni demasiado seca.

Por último, tengamos en cuenta que pese a la solidez de la tapia resultante, su gran enemiga es la humedad, de modo que si no le añadimos un revoco protector, la estructura se degradaría rápidamente, cosa que no sucede cuando hablamos de tapiales calicostrados, como hemos visto en el caso de la Alhambra.

4 Tipos de tapial

4.1 Las tapias simples (un sólo material)

-Tapia de tierra: también conocida como ordinaria o común, es uno de los tapiales más tradicionales que conocemos y se emplearía en el ámbito doméstico para la construcción de casas o cercar terrenos. Probablemente la mayor desventaja de esta técnica consista en que las estructuras arranquen directamente del suelo sin base de piedra ni mejores cimientos.

-Tapia de hormigón: esta variedad se halla muy presente en la antigua Roma, al menos desde el siglo III. En este caso las tongadas de mezcla podían alternarse con grandes piedras -denominándose “tapial ciclópeo”– y caracterizándose la masa por su poca fluidez, haciéndose reversible y permitiendo una excelente compactación o el drenaje del propio encofrado en caso de modificarse el proyecto o necesitar desarmar los tapiales.

4.2 Las tapias reforzadas

-Tapia calicastrada (con costra de cal): también conocida como calicostrada o acerada. Se consigue añadiendo capas de mortero sobre cada tongada de tierra, haciéndole cuña en los bordes, añadiéndose en uno o en los dos extremos de la pared, de forma que la capa de mortero se observe uniforme (se van uniendo las capas exteriores apretadas contra el encofrado de madera).

No obstante, existen numerosos ejemplos que ilustran esta superposición de capas, tal que aquellos que encontramos en la Alcazaba de la Alhambra o las inmediaciones de la Puerta de las Pesas, en el barrio del Albaicín de Granada.

La “costra” resultante juega un papel determinante en la durabilidad de la estructura, variando su espesor: cuando se trataba de construir un muro defensivo, dicha capa podía ser bastante gruesa, no así en el caso de la construcción de una casa.

-Tapia real o valenciana: esta interesante técnica combina el mortero con ladrillos dispuestos horizontalmente, a la manera de tablas. Durante la compactación, la mezcla habrá de sobresalir y cubrir los cantos de ladrillo, de forma que finalmente sólo se pueda ver el mortero protegiendo toda la estructura.

Este tipo de tapia genera confusión si la observamos superficialmente, pudiendo caer en el error de pensar que estamos ante un muro de ladrillo.

4.3 Las tapias mixtas

Proteger la tapia es una preocupación común y, aunque “una buena tapia debe tener buenos zapatos y un buen sombrero”, es decir, que el arranque y el canto superior de los muros deben estar especialmente protegidos, también el refuerzo de esquinas o áreas problemáticas requiere combinar tapial con otras técnicas, como veremos en breve.

-Tapia entre pilares: en este caso, el tapial se construye entre pilares realizados con ladrillo, hormigón o adobe, que se podrán exponer al exterior o bien cubrir con enfoscado.

-Tapia con brencas: esta técnica consiste en la colocación de refuerzos exteriores en los muros de tapial como elemento estético que además aportará mayor consistencia a la estructura. Normalmente suelen hacerse de yeso, cal o mampostería y son comunes en la arquitectura popular mediterránea, caso de la ciudad abandonada de Sisaya en Murcia o el ámbito rural valenciano.

5 Conclusión

Conscientes de la complejidad del tema, hemos querido que este fuese un somero recorrido por los aspectos más básicos que atañen al tapial y claramente hemos dejado un artículo algo más extenso de lo deseado. Es normal, hasta en este pequeño opúsculo vemos cuántos elementos intervienen en una manera de construir tan importante para explicar la evolución de la ciudad y del tapial en Granada.

A juicio de quien escribe, la brecha que se abre tras la industrialización es tan grande, que hoy nos encontramos desconectados de las técnicas que nos son más genuinas y que, por pura supervivencia, jamás debemos dejar perder.

Una prueba irrefutable de esto último pueden ser las enormes variaciones locales y regionales, registrándose cambios lógicos como los materiales empleados, las nomenclaturas o la diferencia tan grande de conceptos a los que se aplica una misma definición. Con perdón a los ofendidos, si los hubiere, pero aquí afirmamos que el tapial es un completo libro de antropología.

Sólo hay que mirar a los muros de aquella casa, muralla o delgada tapia, para imaginar a quienes y cómo se construyó la estructura, libro de tierra al fin es el tapial: leámoslo allí donde lo veamos.

Suscríbete y mantente al tanto, actualizamos todas nuestras guías

No somos unos pesados, ni enviamos spam, ni anuncios de terceros, cuartos o quintos…


Bibliografia sobre el tapial en este artículo

JOVÉ SANDOVAL, Felix y SÁINZ GUERRA, José Luis (Coord). (2014), Tipos de tapia, usos y significación social en el rincón de Ademuz, Valencia. En XI CIATTI 2014 (pp-73-82) Congreso Internacional de Arquitectura de la Tierra, Cuenca de Campos, Valladolid, julio de 2015.

LÓPEZ MARTÍNEZ, Francisco Javier. Tapias y tapiales. En Loggia, Arquitectura & Restauración, [S.l.], n. 8, pp. 74-89, abr. 1999.

MARCHIORI, Marta. Arquitectura en tierra de la Prehistoria y Protohistoria en el Próximo Oriente. (2015). Barcelona. UAB.

VV.AA. Estudio de los materiales de construcción de las murallas del Albaycín (Granada). En PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 66, pp 32-47. Granada mayo 2008.

Deja un comentario