1359-1374: rivalidad y amistad entre ibn al-Jatib e ibn Jaldún

En dos artículos anteriores habíamos profundizado ya un poco en la vida y obra tanto de ibn al-Jatib como de ibn Jaldún. Tanto en uno como en otro hablamos de su gran amistad, pero también de la rivalidad inicial que los unió. Hoy, con este artículo, vamos a tratar de arrojar un poco de luz sobre la relación de estos dos grandes de su época. ¿Cómo podemos hacerlo? Gracias a sus obras (Ray¬anat al-Kutt×b de ibn al-Jatib y Kit×b al-‘Ibar de ibn Jaldún) y, sobre todo, a la correspondencia personal que intercambiaron.

1. ¿Cómo se conocieron ibn al-Jatib e ibn Jaldún?

Al parecer, nuestros dos protagonistas de hoy se conocieron en noviembre de 1359 en Fez (por aquel entonces, capital del reino meriní), cuando ibn al-Jatib llegó hasta allí acompañando al emir derrocado de Granada, Mohammed V.

Según relató ibn Jaldún en su Ta’r÷j, cuando el séquito de Mohammed V llegó a la corte de Abu Salem en Fez, ibn al-Jatib leyó un poema en el que pedía al sultán que les diera asilo. El poema era tan hermoso que todo el mundo quedó conmovido y Abu Salem colmó de atenciones a Mohammed V y a todo su séquito (instalándolos a todos en un magnífico palacio).

Por aquel entonces, el joven ibn Jaldún (de 27 años), era secretario de la Cancillería del sultán Abu Salem, además de poeta oficial de la corte meriní. Sin embargo, a pesar de su juventud, también era el encargado de las relaciones entre el emir nazarí y la corte.

Por otro lado, ibn al-Jatib rondaba ya los 45 años cuando se conocieron. Era un personaje importante y de gran renombre, tanto en al-Ándalus como en el Magreb.

Evidentemente, en aquellos momentos iniciales, su relación se resumía en cuestiones políticas y administrativas, por lo que ibn Jaldún veía en ibn al-Jatib a un maestro y un ejemplo a seguir más que a un amigo.

2. Relación epistolar entre ibn al-Jatib e ibn Jaldún

No mucho tiempo después, ibn al-Jatib se trasladó a la ciudad de Salé (actual Marruecos), alejándose tanto del séquito de Mohammed V como de la corte meriní. Fue entonces cuando nuestros dos protagonistas comenzaron a mantener correspondencia, siendo el contenido de aquellas cartas en un inicio, casi en su totalidad, político.

Con el tiempo, el grado de amistad llegó hasta tal punto que ibn Jaldún llegó a relatarle a ibn al-Jatib en una carta cómo fue su «noche de bodas» con la concubina Hind mientras esperaba a su familia en Almería (como ya vimos en el artículo sobre ibn Jaldún).

3. Ibn al-Jatib e ibn Jaldún en Granada

Con la vuelta al trono nazarí del emir Mohammed V, también ibn al-Jatib regresó a Granada, un poco a regañadientes, donde fue recuperando su poder.

Sin embargo, en Fez, ibn Jaldún temía por su posición. De lo que pasó a continuación ya hablamos en el artículo dedicado íntegramente a él… En resumen: tuvo lugar una sublevación contra Abu Salem que acabó con el derrocamiento y la muerte del sultán. Al no serle reconocido un alto cargo a ibn Jaldún, entre otras razones, ibn Jaldún decidió trasladarse a Granada, ciudad en la que acabó pasando dos años y que fue testigo del nacimiento de la amistad propiamente dicha entre nuestros dos protagonistas de hoy.

Otro personaje histórico que pasó por Granada fue el polifacético ibn Jaldún

En el artículo sobre ibn Jaldún hablamos de cómo fue su llegada a Granada, donde se alojó en un palacio del emir. Fue precisamente ibn al-Jatib quien lo acompañó a su alojamiento.

Ya conocemos también cómo ibn al-Jatib, a pesar de la amistad y el aprecio que sentía por ibn Jaldún, no podía evitar sentirse celoso de la buena relación que éste comenzó a tener con Mohammed V. Ya mencionamos que era algo normal, ya que sólo los separaban 6 años (Mohammed V tenía 26 e ibn Jaldún 32) y no 25 como era el caso entre Mohammed V e ibn al-Jatib. Sintiendo esta incomodidad, el joven ibn Jaldún decidió pedirle permiso al emir para abandonar Granada. Mohammed V, aunque entristecido, le concedió el permiso, posiblemente adivinando la verdadera razón de aquella decisión. Sin embargo, ibn Jaldún dejó claras sus intenciones de poder mantener su amistad con ibn al-Jatib.

4. Ibn Jaldún abandona al-Ándalus

A pesar de la amistad que los unía, ibn al-Jatib sintió verdadero alivio cuando el joven ibn Jaldún abandonó al-Ándalus. Fue en este el momento cuando su amistad se recuperó, aunque fuera de manera epistolar nuevamente (en prosa rimada, por cierto). Es en estas cartas donde ibn al-Jatib le confesó a su amigo su incipiente miedo. Notaba cómo iba perdiendo el favor del emir y que la causa posiblemente fuera que no le perdonara que ibn Jaldún abandonara Granada por su culpa. Si leísteis el artículo sobre ibn al-Jatib ya sabéis que a estas alturas de su vida ya había cosechado, además, un gran número de enemigos.

En 1369 iban al-Jatib le contó a ibn Jaldún que comenzaba a estar muy cansado, tanto física como anímicamente. Se quejaba del paso de los años, de la pérdida de juventud, del insomnio que padecía y, cómo no, de las intrigas palaciegas en la corte nazarí. No lo mencionaba, pero claramente hacía referencia a su propio discípulo ibn Zamrak, que (como ya dijimos) acabó convirtiéndose en su verdugo. También se refería al cadí al-Bunnahi, quien le había declarado su enemistad después de que ibn al-Jatib lo hubiera satirizado (y ridiculizado) en sus versos más de una vez.

En 1370 fue la primera vez que ibn Jaldún le reprochó a ibn al-Jatib que forzara su partida de Granada y, en una de sus misivas hizo una preciosa reflexión sobre la lealtad y sobre el enorme afecto y admiración que sentía por él.

5. La defensa de ibn al-Jatib

Como ya vimos en el artículo sobre ibn al-Jatib, este comenzó a sufrir acoso y derribo por parte tanto de su gran enemigo, el cadí al-Bunnahi, como de quien fue su propio discípulo, ibn Zamrak. Debido a la injusticia que suponía y también a su larga amistad, ibn Jaldún pasó años intercediendo por su amigo, defendiendo incesantemente su inocencia. Sin embargo, ya sabemos que poco pudo hacer e ibn al-Jatib fue finalmente ejecutado.

Ibn al-Jatib e ibn Jaldún fueron dos grandes de su época, como ya hemos visto a lo largo de estos tres artículos. Y el hecho de que ambos coincidieran en nuestra ciudad, Granada, nos parece una maravillosa casualidad.

En nuestro siguiente artículo hablaremos sobre el tercero en discordia en la relación de ibn al-Jatib e ibn Jaldún, que no es otro que el mismísimo emir de Granada Mohammed V, que fue posiblemente con quien el reino de Granada alcanzó su máximo esplendor. ¿Os lo vais a perder?

Guía oficial de turismo e intérprete del Patrimonio en Granada, España

Maribel Contreras Sola

Guía Oficial de Turismo por la Junta de Andalucía GT/03682, Licenciada en Filología Inglesa y Máster en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera, por la Universidad de Granada (UGR).

Mi trabajo consiste en convertir Granada en un libro abierto al visitante, en la divulgación rigurosa del conocimiento que creo, son factores que han marcado y definen mi experiencia laboral. Amo escribir acerca de Granada, es una forma de vivirla más intensamente y más personal.

¿Quieres registrarte?

A nosotros tampoco nos gusta el spam así que mandamos sólo cositas buenas

    Tu nombre*
    Email*
    He leído y acepto la Política de privacidad

    Volver a Sunset Blog

    Deja un comentario

    Reserva Ahora