Granadinos Ilustres. Parte 2: Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon

No es la primera vez que vamos a hablar sobre el pasado judío de Granada. Ya previamente, además, en nuestro post sobre los visigodos, mencionamos que los judíos vivían en unas condiciones no demasiado fáciles ni favorables debido a las diferentes persecuciones a las que se veían sometidos por los cristianos.

Por esta razón, los judíos vieron a los nuevos invasores, los musulmanes, como verdaderos salvadores.

De hecho, la comunidad judía andalusí de esta época fue la más grande, la más importante y la mejor organizada y avanzada culturalmente hablando. Fueron muchos los judíos de diferentes rincones de toda Europa y de diferentes zonas bajo el dominio musulmán los que acabaron dirigiendo sus pasos hacia al-Ándalus, integrándose con sus habitantes en un proceso de enriquecimiento mutuo de lo más interesante.

Un gran número de estos judíos adoptaron el árabe como idioma y lograron ocupar incluso puestos de gobierno. Además, los judíos de la Península Ibérica empezaron a tomar como propias profesiones como las de tesorero, recolector de impuestos o prestamista (los musulmanes lo tenían prohibido y los cristianos consideraban la actividad financiera como algo impío). Todo esto facilitó la incorporación de los judíos a la cultura islámica, lo que facilitó a su vez que la cultura hebrea alcanzara en estos años su máximo esplendor.

Pero no solamente destacaron los judíos en el ámbito financiero y gubernamental. También fueron muy exitosos en las artes y en las ciencias (destacando en la medicina, la astronomía y las matemáticas), en los estudios religiosos y en la filosofía. De hecho, en Sefarad (que es como los judíos llamaron a lo que hoy conocemos como España), prácticamente ningún judío era analfabeto (tanto en el judaísmo como en la religión musulmana, los creyentes deben conocer las sagradas escrituras, y esto posibilita su rápida alfabetización, tanto hoy como entonces).

De esta época precisamente, no podemos dejar de mencionar al rabino cordobés Moshé ibn Maimón, más conocido como Maimónides, que destacó en medicina y, sobre todo, en filosofía. Es más, su obra fue de gran influencia para algunos doctores de la iglesia como Tomás de Aquino.

Y dentro de este ambiente cultural tan rico que se vivía en la península y, sobre todo en el ámbito judío, en Granada, en Garnata al-Yahud, tenemos que destacar al que será nuestro siguiente granadino ilustre: Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon, que fue traductor, médico, filósofo y poeta, judío nacido en Granada en el año 1120.

A pesar de todo este esplendor, los judíos de la época también sufrieron dificultades y pogromos. En 1013, los judíos expatriados de Córdoba se trasladaron a Garnata al-Yahud, donde seguro fueron bien recibidos.

Sin embargo, entre todas las dificultades que la comunidad hebrea de Granada tuvo que pasar, hay que destacar la Masacre de Granada de 1066 y las persecuciones a las que fueron sometidos durante la dominación de los almorávides y los almohades, sobre todo estos últimos. Todo esto lo que provocó fue que muchas familias judías huyeran hacia territorios cristianos recién conquistados.

Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon, granadino ilustre de la Garnata al-Yahud
Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon

En cualquier caso, nuestro granadino ilustre de hoy, Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon, nació en una época (alrededor de 1120) en la que la comunidad judía de Garnata al-Yahud ya se había repuesto de aquella Masacre de 1066. Ibn Tibbon nació en el seno de una familia de médicos, pero pocos más datos tenemos sobre sus orígenes.

Como decíamos, fue un hombre de gran conocimiento, destacando, sobre todo, en el ámbito de la traducción. De hecho, sus traducciones del árabe al hebreo hicieron posible la transmisión de muchos y muy valiosos conocimientos.

En el año 1148, ibn Tibbon, abandonó la Península Ibérica junto a toda su familia, debido a esta persecución a la que los judíos se vieron sometidos por parte de los almohades.

Su primera parada posiblemente fue Toledo, donde había una importante judería protegida por el rey Alfonso VII. Sin embargo, el paso de ibn Tibbon por Toledo fue efímero. Pronto él y su familia continuaron su viaje hasta Zaragoza, donde tampoco estuvieron demasiado tiempo, para continuar su viaje hasta el sur de Francia. Fue precisamente allí, parece ser que en Marsella, donde ibn Tibbon murió, alrededor del año 1190.

Ibn Tibbon y su familia habían llevado con ellos su biblioteca, sus conocimientos y su cultura, escritos en árabe (lengua oficial de su Granada natal). El problema era que en Europa, el árabe no era demasiado conocido.

Ibn Tibbon inculcó a sus descendientes sus conocimientos sobre medicina, filosofía y poesía. Gracias a esto se dio origen a una saga de traductores y médicos, bastante conocida por cierto, que se movió por el sur de Francia, Cataluña y el norte de Italia.

A Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon «lo sucedió» su hijo Samuel (ya nacido en Francia). Fue éste precisamente quien se encargó de liderar a todos los tibónidas a la hora de traducir todos estos conocimientos sobre medicina, veterinaria, astronomía, filosofía, geografía, cultura clásica griega, romana y siria, del árabe al hebreo y al latín.

A Samuel lo sucedió Moisés y a éste, Yacob, que fue un importantísimo médico y astrónomo (al parecer relacionado con la fundación de la Universidad de Marsella). Las tablas astronómicas de Yacob fueron ya publicadas en latín y fueron utilizadas por el mismísimo Dante Alighieri para desarrollar sus inframundos en la Divina Comedia.

Por lo tanto, el legado de Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon siguió vivo. Y es más, sigue vivo aún hoy a través del grupo de los Tibónidas, una asociación de traductores que lucha contra la invisibilidad de su profesión y que se encarga, además, de que el gremio de los traductores tenga presencia en la Feria del Libro de Granada.

De su larga estirpe de intelectuales, hay que destacar al filólogo e historiador Gutierre Tibón, que falleció en México en 1999. Había nacido en Milán en 1905, pero no fue hasta 1988 que llegó a Granada y nos habló de la historia de sus ancestros. Su viuda y sus hijas siguieron teniendo relación con Granada.

Pero no sólo vivía de la importancia de sus antepasados. Él mismo, al llegar a México, emigrando durante la Segunda Guerra Mundial, estudió y escribió decenas de libros sobre antropología americana. Allí, aprendió nahuatl, mixteco y zapoteco, lenguas que añadió a las que ya hablaba (alemán, francés e italiano). Como buen tibónida. Fue además miembro de la Academia Mexicana y Doctor Honoris Causa por varias universidades de medio mundo.

Y, claro, como sus antepasados, también se encargó de contribuir al estudio de la cultura hebrea. Como dato curioso, además fue el inventor de la primera máquina de escribir portátil Hermes Baby en 1932, que poco después le compró Olivetti. Vaya, un hombre en la línea de lo que fue toda la saga de los tibónidas.

Fue él precisamente quien donó la estatua (que erróneamente muchos granadinos conocen como la estatua del moro) que podemos encontrar desde 1988 en honor a Yehuda ibn Saúl ibn Tibbon y que preside la entrada al barrio del Realejo, dando la bienvenida al antiguo barrio judío de Granada, aquella Garnata al-Yahud

Y por cierto, como último apunte… ¿Sabías que se estima que entre el 8 y el 10% de los granadinos llevan (¿llevamos?) ADN judío? No es un porcentaje escandalosamente grande, pero, ahora que conoces algo más sobre Garnata al-Yahud y también sobre su hijo más ilustre, ¿no crees que es una pena que su pasado judío esté tan en la sombra, incluso para los granadinos?

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