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Fernando el Católico visto por la Inteligencia Artificial – Stable Diffusion e historia 2024

Memoria de un pequeño experimento: mezclando Stable Diffusion e historia

La verdad es que no tengo ni idea de cómo empezar este post. Llamémosle falta de costumbre, porque no creo que nadie esté a día de hoy acostumbrado a hablar de eso que llaman AI, IA, Inteligencia Artificial, la cual va invadiendo nuestras vidas y quizá en algo las va a cambiar. Como fuere, esto va de artificiales inteligencias en su variante gráfica, gratuita y opensource, que es el software Stable Diffusion (la alternativa a MidJourney, que es de pago).

Spoiler: del experimento que tratamos aquí, este es el resultado que más me gusta. Mostramos cómo mezclando Stable Diffusion e historia podemos llegar a niveles de fantasía revestida de verdad absolutamente insospechados.

Nota: Era mucho más fácil poner un título «clickbait» tipo «falsificando la historia con la inteligencia artificial» o «la IA va a borrar la historia tal y como la conocemos». Pero si algo valoramos este blog es por ser lo más honestos a poder ser.

1. Stable Diffusion e Historia: experimentando con Fernando el Católico.

Sin intención ninguna de convertir esto en un tutorial, hablaremos de los puntos principales de un proceso que nos ha llevado por múltiples caminos -y los que no hemos querido todavía recorrer- por que la AI, si uno se empeña, es casi infinita en sus posibilidades.

La idea aquí consistirá en tratar de aproximarnos a la posible apariencia física del rey Fernando de Aragón (1452-1516), intitulado el Rey Católico como su esposa Isabel de Castilla (1451-1504) mediante la bula papal Si convenit de 19 de diciembre de 1496 por Alejandro VI (el papa Borja o Borgia).

Los retratos:

No hay que olvidar que Fernando de Aragón, por muy reformador y protomoderno estadista que fuese, guardó al menos durante la mayor parte de su reinado una estética aún bastante medieval y siendo consciente de la importancia propagandísica del retrato, no fue un monarca a la altura de sus sucesores renacentistas y prebarrocos como fueron Carlos I o Felipe II, de quienes nos queda una considerable cantidad de retratos en diversa técnica.

Así, nos enfrentamos a una nebulosa de inexactas representaciones del rey Fernando, sumado al valor interpretativo que añade la mano del retratista. Es decir, que la pintura o escultura de referencia que empleemos está atada fuertemente a la escuela y época de su autor y a su manera de representar, en este caso, la realidad anatómica de una persona. Este punto es el que menos podemos perder de vista.

De izquierda a derecha: retrato anónimo en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria; el del flamenco Michel Stittow; el anónimo inglés; el retrato póstumo de bulto redondo, polícromo y en actitud orante de otro artista flamenco Felipe Vigarny c.a 1521 de la Capilla Real de Granada.

De los retratos existentes, si no nos hemos dejado alguno atrás -no estamos aquí ante un experimento científico- excluímos por esquemáticas la efigie de Fernando el Católico realizada por Domenico Fancelli para su monumento funerario en la Capilla Real de Granada.

Igualmente, la estatua orante del altar de dicho templo -posiblemente realizada por Diego de Siloe- así como otra realizada posteriormente frente al altar de la Catedral de Granada. Incluso la estatua orante de Felipe Vigarny es un retrato enormemente interpretativo aunque algo más fiel a los retratos aquí seleccionados.

Por último recordemos que a lo largo de la historia -y lo que no lo es- una cosa es el retrato del mandatario, una imagen tópica, tremendamente ajustada al discurso oficial o la imagen de prestigio que se quiere propagar, y otra bien distinta es el retrato del personaje y toda la psicología que emana, toda la verdad del personaje. Ese es otro punto a no olvidar.

2. Del retrato a la fotografía y todos los problemas que acarrea

Interface de Stable Diffusion durante algunos de estos alocados experimentos

Hay otro problema: queremos una «fotografía» de Fernando el Católico y partimos de fuentes pictóricas además de una escultórica policromada. O lo que es lo mismo, nada que se asemeje a una fotografía. Necesitamos entrenar a la IA con fuentes fotográficas, de lo contrario le estaremos enseñando a reinterpretar tres retratos y una escultura, siendo un pastiche de todos ellos el único resultado válido que nos pueda entregar. Por ello, tenemos que «convertir» pintura y escultura en un recurso fotográfico.

Añadimos los dos conjuntos de imágenes para que se puedan comparar retratos y resultado en Stable Diffusion.

Uno a uno, hemos introducido los retratos de Fernando en Stable Diffusion, si bien hemos querido mantener el peinado tipo paje que Felipe Vigarny representa en la estatua orante de la Capilla Real y que bien pudo ser el habitual del rey Fernando. Por cada uno de los retratos, Stable Diffusion nos entrega cuatro variaciones porque así lo hemos configurado.

La última serie de fotos es sin duda la más «flamenca» de todas, proveniente de la estatua orante de Vigarny y esto representa otra dificultad añadida por el sesgo estético tan evidente.

De paso, hemos querido humanizar un poco la estatua de Felipe Vigarny mostrándonos a un Fernando de Aragón algo entrado en años y quizá demasiado flamenco en la fisonomía.

El mayor problema que observamos aquí es el evidente: hemos dado una apariencia fotográfica a obras influídas o directamente adscritas a la escuela flamenca, por lo que resulta complicado disociar los rostros que nos entrega la inteligencia artificial de los cuellos gruesos, el rostro ovalado y los rasgos poco expresivos.

Así que no estamos sacando del todo a Fernando el Católico y seguimos resignados ya a una versión esquemática del rey, que al final era la única que había y a la que Stable Diffusion le puede dar un toque de realismo pero no mucho más.

3. Un Fernando el Católico de 2024

Hemos realizado un segundo entrenamiento con el conjunto de fotos obtenidas a partir de los retratos. Ahora hemos entrenado a la IA para que mezcle todos los elementos y realice una reinterpretación «controlada». Es decir, tampoco va a salirse demasiado de los parámetros que le hemos entregado previamente: he aquí el resultado.

Nótese el empeño del señor de la derecha por salir machaconamente y despuntar de entre las variaciones, lástima que tengamos que descartarlo.

El resultado del entrenamiento que hemos seleccionado consiste en una cuadrícula con coordenadas que posteriormente configuramos en Stable Diffusion para que sea un determinado rostro y no otro el que nos entregue, controlando que sea siempre un personaje estable, de frente o de perfil, en cualquier situación, tal que si fotografiásemos a una persona normal.

De todas he escogido esta variación, por parecerse algo más al rey Fernando retratado por el flamenco Michel Stittow (1468/9–1525/6), pintor de corte de los Reyes Católicos y quien sí conoció y retrató a los monarcas.

4. Algunos resultados

A partir de ahí, mezclamos este resultado escogido con otro entrenamiento que habíamos realizado anteriormente, a partir de unas 125 imágenes de indumentaria y armamento del siglo XV. Otra cosa que da problemas, porque muchas de las imágenes provienen de recreaciones históricas que no proceden del mundo ibérico, donde se dan menos las que evocan el siglo XV. Trabajamos con lo que Dios nos da.

5. La dichosa estatua de Felipe Vigarny

Debemos confesar y confesamos que en un principio sólo entrenamos a nuestro particular rey Fernando a partir de la estatua de Felipe Vigarny. Por supuesto, Stable Diffusion nos entregaba a una especie de héroe clásico de rasgos redondos y alargados que sospechosamente recuerdan a la no menos tópica visión de Cristóbal Colón.

Había que huir de eso y de ahí que hayamos escogido una visión del rey Fernando alejada del topicazo y también, de la leonina expresión de su mejor intérprete -al menos para mí- que es Rodolfo Sancho tanto en la serie Isabel como en la película La Corona Partida, ambas dirigidas por Jordi Frades.

El de Rodolfo Sancho es un Fernando mucho más apuesto que el original, marmóreo y tocado de ese sentido de la estrategia política y militar que tanto alabó Maquiavelo en El Príncipe. Pero físicamente, que es lo que nos interesa aquí, no se parece demasiado al auténtico Fernando de Aragón.

Y todo el mundo me dirá que este sí puede ser Fernando el Católico y yo sólo veo a una estatua esculpida y policromada, que como Pigmalión, cobró vida…

6. A modo de conculsión

Simple experimento, equivalente a emplear gaseosa en lugar de plutonio, constatamos fortalezas y debilidades a la hora de realizar una recreación histórica que conviene reseñar y que, a buen seguro, no serán las únicas que plasmemos en un post como este.

Lo positivo: que las posibilidades son tan infinitas…El problema es que el historiador, con la mayor de las distancias, debe acotarse a unas fuentes así como a un estudio preliminar que para el caso presente no hemos querido realizar.

Sin duda hay una gran cantidad de personajes más sencillos de recrear y con unas fuentes gráficas mucho más fidedignas y ahí tal vez la inteligencia artificial sí nos rinda buen servicio.

De otra parte, la inteligencia artificial y, dentro de esta, la técnica de substitución de rostros o face swap, puede ser inmensamente útil cuando estamos recreando en 3D y al final los rostros no son todo lo realistas que quisiéramos.

Teniendo en cuenta que los modelos entrenados son cada vez más estables, vamos camino de mostrar la misma escena desde diferentes ángulos y encuadres sin que los rostros registren grandes variaciones. Amén de que no tardaremos en obtener vídeos más estables y que no parezcan una pesadilla surrealista.

Ni qué decir tiene que en conservación preventiva y reactiva del patrimonio, la inteligencia artificial va a manejar eficientemente ingentes cantidades de datos (big data), ya está simulando restauraciones y restituciones así como nos permite pronosticar el estado de conservación o los retos a los que se enfrenta todo tipo de patrimonio.

Ahí sí que la cultura encontrará un magnífico bastón en el que apoyarse.

Lo negativo: evidentemente tanto filósofos como historiadores tienen mucho que discurrir con el adicional reto de que esta vez se les haga caso, porque el evidente riesgo que corren historia y patrimonio es el de su radical reinterpretación, incluso una suplantación criminal del relato histórico que sea la que al final perdure. Si la política mueve los hilos de la historia, siempre puesta a su servicio desde cualquier ideología, cómo será el empleo de la inteligencia artificial para manejar masas que lamentablemente no tienen la menor inclinación al espíritu crítico ni aún los mínimos rudimentos para pasar la información por un flitro lo suficientemente autónomo. Es un peligro.

No es necesario advertir sobre lo que ya es vox populi: que se le da y se le dará a la IA generalizadamente tal mal uso hasta el punto de poner en riesgo gobiernos, cuentas bancarias, vidas privadas…Y que en una evolución meteórica de meses, si no días, dando pasos agigantados la inteligencia artificial en su evolución, no hay legislador que le vaya a la zaga, exponiéndonos a todos y cada uno de nosotros a momentáneos vacíos legales que quizá nos generen graves perjuicios. Una cosa es simular en casa a Fernando el Católico, por ejemplo, y otra es que conozcamos a esta versión de Fernando el Católico en Tinder, ataviado con ropa deportiva o tomándose un cóctel en una terraza de Barcelona pudiendo darle vía online un buen palo económico a alguna despistada señora…

Insisto: los experimentos con gaseosa.

Y ya que experimento con otros, para dar ejemplo, también experimento conmigo mismo en versión renacentista y espadón, que creo, despojado de una humildad hipócrita, me sientan divinamente. Lástima no poder guiar una visita así por la Alhambra.

Alfredo J. Falcón

Guía Oficial de Turismo por la Junta de Andalucía GT/03160, Licenciado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Máster en Conocimiento y Tutela del Patrimonio Histórico por la Universidad de Granada (UGR), complementado con el Curso de Tecnologías Aplicadas al Patrimonio de la Fundación UNED (2024).

Dedico mi vida a la historia, casi todo lo que hago tiene alguna relación con ese motor de mi vida. Para mí, ser guía intérprete del Patrimonio es una forma de revivir e incluso sacar del olvido lugares, personas y objetos para que vuelvan a brillar a la luz de nuestro tiempo. Desde el turismo, al mundo del arte y las antigüedades como al del arte digital, me siguen moviendo los vientos constantes de la historia.

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